Me remonto a lo más profundo de mi mente, en donde vive una ciudad deslumbrante, donde la música se vive en cada esquina y la magia del teatro se lleva en la sangre; todo es un mar de emociones que nos transportan entre las épocas y los pensamientos que inspira el arte.
Me refiero a la ciudad que quisiera que fuera mi Cali, una ciudad cívica y cultural. Claro que “cultura” es una palabra, muy amplia, pues como bien sabemos cultura es todo aquello que nos rodea y que hace parte de lo que somos. Como ciudad Cali es multicultural, pues esta formada por diferentes grupos sociales, de diferentes estilos de vida y de gustos variados, aunque es reconocido que nuestra ciudad siempre será definida por una cultura de rumba y una identidad de ciudad salsera; pero mucho más allá de esto, hay otro tipo de cultura, de la cual la mayoría de caleños nos hemos olvidado y los pocos que la viven, la viven intensamente en un mundo casi aparte. Me refiero a esa parte artística de la ciudad, a la vida “bohemia” como muchos la nombran y a todo lo que esta representa. A Cali como ciudad le falta fomentar más esta parte de la cultura, la cual permite salir un poco de la rutinaria rumba y jolgorio que se vive cada noche y abrir la mente a diferentes puntos de vista que nos hacen pensar y conocer lo cerrados que estamos ante el mundo. ¿Pero será que Cali ha perdido esta cultura artística o será que nunca se tuvo? O ¿por otro lado no podremos encontrar un punto de equilibrio en donde ambas culturas sean manejadas en igualdad de condiciones? Esto es necesario para surgir como ciudad y para desarrollar una identidad solida como vallecaucanos.
Artísticamente son muchas las actividades culturales que ofrece Cali y muy pocos los que se enteran de ellas o a los que les interesa asistir a algún teatro como el Jorge Isaac, o simplemente a una noche bajo la luna oyendo cuenteros en San Antonio, reconocido barrio de Cali, donde se vive con mayor auge el arte, pues es un mundo casi aparte donde la gente se reúne a expresar lo que siente y sus emociones a través de bailes, cantos y presentaciones o simplemente mediante su trabajo manual con las artesanías. Quizá el hablar un poco de este barrio permita conocer como se vive la cultura de la que les hablo, es decir conociendo el origen podemos ver si hemos evolucionado o al revés vamos cada vez más para atrás. El caminar por las calles de este barrio, solo inspira nostalgia de una época que quizás aquellos que somos muy jóvenes ni siquiera tengamos presente, pero que para aquellos que la vivieron, fue esa Cali vieja, con una iglesia central y empinadas calles llenas de casas coloniales; calles en piedras, donde comienza la historia de nuestra ciudad, y que poco a poco se ha transformado en todo un ágora cultural, en donde cada uno puede expresarse libremente y ser quien realmente quiere ser.
Aunque si bien San Antonio es el foco del arte en Cali no podemos destinar todo un tipo de cultura, un aspecto tan grande y que abarca tanto a un solo barrio, pues esta vida bohemia se encuentra en nuestra identidad vallecaucana, en cada una de las personas que la viven y en el pequeño grupo social que representan.
Por otro lado tenemos ese otro mundo que vive nuestra ciudad, que es la rumba de cada noche, una ilusión de bulla, gente y ritmos repetitivos que no dejan más que un cansancio físico y un hueco mental, pero que la mayoría de gente prefiere, pues no es necesario pensar y es más divertido dejarse llevar por las masas y vivir lo mismo cada noche en una constante monotonía, que experimentar por nosotros mismos que otras cosas nos ofrece nuestra ciudad. No pienso que vivir la rumba sea malo ni mucho menos y es divertido poder disfrutar de esta, ¿pero será que como sociedad estamos cerrados a vivir un estereotipo y no ser capaces de abrir nuestras fronteras mentales a diferentes modos de vida, en donde lo artístico y lo vano se puedan unir como figuras estéticas que son y seamos capaces de vivir ambas cosas complementándonos así a nosotros mismos y a nuestra propia identidad? Yo creo que es posible, pero hasta el momento como vemos en Cali se han vivido por así decirlo dos o más mundos distintos, en donde cada cultura vive aparte de la otra y las cuales la misma sociedad se ha encargado de discriminar o de explotar según su grado de comercialización, entonces mientras este de medio todo aquello que sea lucrativo, música tan vana como el reggaetón siempre va a tener mayor publico que algo bien hecho como una pieza de jazz o lo que le paso a la orquesta sinfónica del valle, que por no tener dinero para subsistir tuvo que ser cerrada, quizá por esto y por muchos factores tanto políticos como socioculturales, es que Cali vive con mayor furor la cultura rumbera que la cultura artística, la cual si no estamos dentro de ella no nos enteramos que nos ofrece, a pesar de la gran cantidad de eventos culturales y de las varias identidades que la fomentan. Para dar una mejor idea en Cali existen una gran cantidad de organizaciones encargadas de fomentar la cultura artística entre la gente, una de las más reconocida seria Proartes, la cual funciona sin animo de lucro y vela por el desarrollo cultural de la ciudad, en los diferentes aspectos que este abarca, ya sea en música, danza, teatro y especialmente en ayudar a futuros artistas en vía de desarrollo, otra institución es Comfenalco, que casi diariamente tiene diferentes eventos culturales, ya sean espectáculos de danza, películas, literatura, entre una amplia gama de diferentes movimientos artísticos, los cuales generalmente son gratis o si cuestan tiene un valor muy bajo. ¿Entonces si acceder a la cultura nos cuesta tan poco porque la sociedad se rehúsa a darle ese espacio que se merece en nuestra ciudad? Es ahí donde intervienen los pensamientos e ideales de cada uno, nuestro criterio y lo que queremos hacer; podemos ver que ambos lados de la cultura son aspectos que al fin de cuentas nos llevan a lo mismo: a satisfacer nuestros gustos y a encontrar algo que nos de placer hacer, ya depende de cada uno de nosotros que es lo que queremos para nuestras vidas, si elegir entre irnos por la rumba de cada fin de semana o escoger ese otro lado desconocido de la cultura y explorar para poder obtener el placer que da vivir el conocimiento. Es que si vivimos cerrados en un mundo en donde siempre vamos ha estar haciendo lo mismo, ¿será que realmente estamos viviendo? No solo me refiero a la rumba en este caso, pues de igual modo una persona que por ejemplo se enfoca en ir a la loma de la cruz todo el tiempo y no salir de ese ambiente, esta haciendo lo mismo que la que rumbea todo los días, y es encerrarse en una burbuja de un mundo que cada uno idealiza para si mismo y en el cual de una forma u otra siempre nos sentiremos protegidos, pues como bien dicen por ahí el que no cambia, nunca perderá nada, pero tampoco ganara nada y se perderá de todo un mundo por conocer, es por esto que sin importar a que grupo social pertenezcamos o que cultura manejemos sino podemos encontrar un equilibrio, jamás podremos desarrolla una identidad bien estructurada para nuestra ciudad.
En conclusión tenemos que concientizarnos que como ciudad, una gran mayoría de gente se preocupa más por ver que rumba es la que saldrá el juernes o el viernes; a decirse a así mismo: “hombre y porque no vemos la agenda cultural a ver que puedo encontrar interesante”.
La gente no llega imaginarse todo lo que se puede encontrar en una ciudad como Cali, donde hay personas a quienes si les interesa la cultura artística, hay jóvenes que sueñan con otro mundo mejor y desarrollan sus propios proyectos, sin irnos muy lejos, muchos jóvenes que han decidido no dejarse llevar por lo que hacen los demás y tiene sus propias bandas, con la música que les gusta y sin importarles si la sociedad esta de acuerdo o no, pues no se debe hacer las cosas por que así lo desean los demás, sino que debemos regirnos por nuestros propios impulsos para ser personas autónomas y desarrollar nuestra propia identidad como vallecaucanos, como bien dije al principio Cali es una sociedad multicultural, la cual no ha perdido su cultura artística, sino que simplemente la ha opacado con otros factores de mayor lujo y ostentación, que han llevado a las personas a cegarse ante un mundo de simples apariencias, y esto no viene de ahora sino de mucho tiempo atrás, podemos remontarnos a esa Cali que Andrés Caicedo describe en sus libros, una bella ciudad, pero en donde los jóvenes están llevados por las drogas y en donde la vida de ellos no es sino pasar el día a día sin realmente tener nada en sus cabezas, claro que muchos pueden pensar, ¿que se puede esperar de la obra de un joven que se suicido a los 27 años porque ya había vivido mucho?, pero eso no lo estamos discutiendo ahora, así que continuando con lo que venia diciendo nos hemos desviado de lo que es importante y de lo que realmente tiene valor, para darle importancia a cosas que no son irrelevantes o mejor dicho no darle importancia a nada de nada sino vivir en un mundo totalmente vano, es por eso que seria bueno pensar en como queremos formarnos y que tipo de personas queremos ser, ¿si queremos convertirnos en aquellas personas cerradas que simplemente se quedan en un continuo circulo de nunca acabar? o aprender a disfrutar de todos los recursos que nos brinda nuestra ciudad, para así no solo abrirnos ante el mundo del conocimiento y el éxtasis de la sabiduría, sino también formar una identidad propia sin reglas y sin prejuicios.
Me refiero a la ciudad que quisiera que fuera mi Cali, una ciudad cívica y cultural. Claro que “cultura” es una palabra, muy amplia, pues como bien sabemos cultura es todo aquello que nos rodea y que hace parte de lo que somos. Como ciudad Cali es multicultural, pues esta formada por diferentes grupos sociales, de diferentes estilos de vida y de gustos variados, aunque es reconocido que nuestra ciudad siempre será definida por una cultura de rumba y una identidad de ciudad salsera; pero mucho más allá de esto, hay otro tipo de cultura, de la cual la mayoría de caleños nos hemos olvidado y los pocos que la viven, la viven intensamente en un mundo casi aparte. Me refiero a esa parte artística de la ciudad, a la vida “bohemia” como muchos la nombran y a todo lo que esta representa. A Cali como ciudad le falta fomentar más esta parte de la cultura, la cual permite salir un poco de la rutinaria rumba y jolgorio que se vive cada noche y abrir la mente a diferentes puntos de vista que nos hacen pensar y conocer lo cerrados que estamos ante el mundo. ¿Pero será que Cali ha perdido esta cultura artística o será que nunca se tuvo? O ¿por otro lado no podremos encontrar un punto de equilibrio en donde ambas culturas sean manejadas en igualdad de condiciones? Esto es necesario para surgir como ciudad y para desarrollar una identidad solida como vallecaucanos.
Artísticamente son muchas las actividades culturales que ofrece Cali y muy pocos los que se enteran de ellas o a los que les interesa asistir a algún teatro como el Jorge Isaac, o simplemente a una noche bajo la luna oyendo cuenteros en San Antonio, reconocido barrio de Cali, donde se vive con mayor auge el arte, pues es un mundo casi aparte donde la gente se reúne a expresar lo que siente y sus emociones a través de bailes, cantos y presentaciones o simplemente mediante su trabajo manual con las artesanías. Quizá el hablar un poco de este barrio permita conocer como se vive la cultura de la que les hablo, es decir conociendo el origen podemos ver si hemos evolucionado o al revés vamos cada vez más para atrás. El caminar por las calles de este barrio, solo inspira nostalgia de una época que quizás aquellos que somos muy jóvenes ni siquiera tengamos presente, pero que para aquellos que la vivieron, fue esa Cali vieja, con una iglesia central y empinadas calles llenas de casas coloniales; calles en piedras, donde comienza la historia de nuestra ciudad, y que poco a poco se ha transformado en todo un ágora cultural, en donde cada uno puede expresarse libremente y ser quien realmente quiere ser.
Aunque si bien San Antonio es el foco del arte en Cali no podemos destinar todo un tipo de cultura, un aspecto tan grande y que abarca tanto a un solo barrio, pues esta vida bohemia se encuentra en nuestra identidad vallecaucana, en cada una de las personas que la viven y en el pequeño grupo social que representan.
Por otro lado tenemos ese otro mundo que vive nuestra ciudad, que es la rumba de cada noche, una ilusión de bulla, gente y ritmos repetitivos que no dejan más que un cansancio físico y un hueco mental, pero que la mayoría de gente prefiere, pues no es necesario pensar y es más divertido dejarse llevar por las masas y vivir lo mismo cada noche en una constante monotonía, que experimentar por nosotros mismos que otras cosas nos ofrece nuestra ciudad. No pienso que vivir la rumba sea malo ni mucho menos y es divertido poder disfrutar de esta, ¿pero será que como sociedad estamos cerrados a vivir un estereotipo y no ser capaces de abrir nuestras fronteras mentales a diferentes modos de vida, en donde lo artístico y lo vano se puedan unir como figuras estéticas que son y seamos capaces de vivir ambas cosas complementándonos así a nosotros mismos y a nuestra propia identidad? Yo creo que es posible, pero hasta el momento como vemos en Cali se han vivido por así decirlo dos o más mundos distintos, en donde cada cultura vive aparte de la otra y las cuales la misma sociedad se ha encargado de discriminar o de explotar según su grado de comercialización, entonces mientras este de medio todo aquello que sea lucrativo, música tan vana como el reggaetón siempre va a tener mayor publico que algo bien hecho como una pieza de jazz o lo que le paso a la orquesta sinfónica del valle, que por no tener dinero para subsistir tuvo que ser cerrada, quizá por esto y por muchos factores tanto políticos como socioculturales, es que Cali vive con mayor furor la cultura rumbera que la cultura artística, la cual si no estamos dentro de ella no nos enteramos que nos ofrece, a pesar de la gran cantidad de eventos culturales y de las varias identidades que la fomentan. Para dar una mejor idea en Cali existen una gran cantidad de organizaciones encargadas de fomentar la cultura artística entre la gente, una de las más reconocida seria Proartes, la cual funciona sin animo de lucro y vela por el desarrollo cultural de la ciudad, en los diferentes aspectos que este abarca, ya sea en música, danza, teatro y especialmente en ayudar a futuros artistas en vía de desarrollo, otra institución es Comfenalco, que casi diariamente tiene diferentes eventos culturales, ya sean espectáculos de danza, películas, literatura, entre una amplia gama de diferentes movimientos artísticos, los cuales generalmente son gratis o si cuestan tiene un valor muy bajo. ¿Entonces si acceder a la cultura nos cuesta tan poco porque la sociedad se rehúsa a darle ese espacio que se merece en nuestra ciudad? Es ahí donde intervienen los pensamientos e ideales de cada uno, nuestro criterio y lo que queremos hacer; podemos ver que ambos lados de la cultura son aspectos que al fin de cuentas nos llevan a lo mismo: a satisfacer nuestros gustos y a encontrar algo que nos de placer hacer, ya depende de cada uno de nosotros que es lo que queremos para nuestras vidas, si elegir entre irnos por la rumba de cada fin de semana o escoger ese otro lado desconocido de la cultura y explorar para poder obtener el placer que da vivir el conocimiento. Es que si vivimos cerrados en un mundo en donde siempre vamos ha estar haciendo lo mismo, ¿será que realmente estamos viviendo? No solo me refiero a la rumba en este caso, pues de igual modo una persona que por ejemplo se enfoca en ir a la loma de la cruz todo el tiempo y no salir de ese ambiente, esta haciendo lo mismo que la que rumbea todo los días, y es encerrarse en una burbuja de un mundo que cada uno idealiza para si mismo y en el cual de una forma u otra siempre nos sentiremos protegidos, pues como bien dicen por ahí el que no cambia, nunca perderá nada, pero tampoco ganara nada y se perderá de todo un mundo por conocer, es por esto que sin importar a que grupo social pertenezcamos o que cultura manejemos sino podemos encontrar un equilibrio, jamás podremos desarrolla una identidad bien estructurada para nuestra ciudad.
En conclusión tenemos que concientizarnos que como ciudad, una gran mayoría de gente se preocupa más por ver que rumba es la que saldrá el juernes o el viernes; a decirse a así mismo: “hombre y porque no vemos la agenda cultural a ver que puedo encontrar interesante”.
La gente no llega imaginarse todo lo que se puede encontrar en una ciudad como Cali, donde hay personas a quienes si les interesa la cultura artística, hay jóvenes que sueñan con otro mundo mejor y desarrollan sus propios proyectos, sin irnos muy lejos, muchos jóvenes que han decidido no dejarse llevar por lo que hacen los demás y tiene sus propias bandas, con la música que les gusta y sin importarles si la sociedad esta de acuerdo o no, pues no se debe hacer las cosas por que así lo desean los demás, sino que debemos regirnos por nuestros propios impulsos para ser personas autónomas y desarrollar nuestra propia identidad como vallecaucanos, como bien dije al principio Cali es una sociedad multicultural, la cual no ha perdido su cultura artística, sino que simplemente la ha opacado con otros factores de mayor lujo y ostentación, que han llevado a las personas a cegarse ante un mundo de simples apariencias, y esto no viene de ahora sino de mucho tiempo atrás, podemos remontarnos a esa Cali que Andrés Caicedo describe en sus libros, una bella ciudad, pero en donde los jóvenes están llevados por las drogas y en donde la vida de ellos no es sino pasar el día a día sin realmente tener nada en sus cabezas, claro que muchos pueden pensar, ¿que se puede esperar de la obra de un joven que se suicido a los 27 años porque ya había vivido mucho?, pero eso no lo estamos discutiendo ahora, así que continuando con lo que venia diciendo nos hemos desviado de lo que es importante y de lo que realmente tiene valor, para darle importancia a cosas que no son irrelevantes o mejor dicho no darle importancia a nada de nada sino vivir en un mundo totalmente vano, es por eso que seria bueno pensar en como queremos formarnos y que tipo de personas queremos ser, ¿si queremos convertirnos en aquellas personas cerradas que simplemente se quedan en un continuo circulo de nunca acabar? o aprender a disfrutar de todos los recursos que nos brinda nuestra ciudad, para así no solo abrirnos ante el mundo del conocimiento y el éxtasis de la sabiduría, sino también formar una identidad propia sin reglas y sin prejuicios.
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